Cinética Del Impacto Automovilístico. IMPACTOS FRONTALES

Dr. Alejandro López Rivas. 

Impactos frontales

Son el resultado de una detención brusca cuando el movimiento se esta efectuando hacia adelante, por lo que el cuerpo sin sujeción continúa el movimiento y este será en una de las siguientes trayectorias: hacia abajo y por debajo o hacia arriba y por encima.

Hacia abajo y por debajo: El pasajero continua el movimiento hacia abajo sobre el asiento y hacia adelante contra el tablero y el volante. Las rodillas, el punto más frontal de este proyectil humano, chocan contra el tablero. Los muslos absorben la mayoría del impacto, por lo tanto se puede presentar luxación-fractura posterior de cadera, fractura de fémur y/o luxación de rodillas. Dado que la energía que causo la lesión de rodillas tuvo que transferirse a otra parte, debe considerarse una lesión en los tres segmentos con el patrón clásico de lesión rodilla-fémur-cadera.

Si la parte corporal que impacta es el extremo distal del fémur, el intercambio de energía ocurrirá a lo largo de la diáfisis del fémur o en la articulación acetabular en la interfase fémur – pelvis.

Si la tibia proximal es el punto de impacto, su movimiento hacia adelante se detendrá pero el fémur continuara desplazándose hacia adelante, cabalgándose sobre la tibia y produciendo una luxación de rodilla. Esta, habitualmente, se reducirá espontáneamente, ya sea después del impacto o bien durante la maniobra de extracción.- A menos que se observen y reconozcan las marcas de impacto en el tablero provocada por el choque de las rodillas contra éste, esta lesión puede pasar desapercibida.

En las luxaciones de rodilla existe una alta incidencia de lesiones de la arteria poplítea, con estiramiento y desgarro de la misma. De no identificar este tipo de lesiones puede llegar a ser necesaria la amputación del miembro.

Una vez que las rodillas impactaron, la mitad superior del cuerpo rota hacia adelante sobre el parabrisas. El patrón de lesiones en esta última fase del mecanismo “hacia abajo y por debajo” es el mismo que en el mecanismo “hacia arriba y por arriba”.

Hacia arriba y por arriba: El movimiento del cuerpo hacia adelante lo lleva a desplazarse hacia arriba y por arriba del volante, impactándose el tórax y el abdomen contra el mismo.

Cabeza: La cabeza es también un punto de impacto. Cuando la cabeza detiene su movimiento hacia adelante, el torso del paciente continúa su movimiento hacia el frente y la energía transmitida debe absorberse en algún punto. Una de las partes más fácilmente afectadas o lesionadas es la columna cervical.

Lesiones potenciales de la cabeza incluyen laceraciones del cuero cabelludo, fracturas de cráneo, contusiones cerebrales y hemorragia intracraneal. La bóveda craneana es altamente resistente y habitualmente absorbe bien el impacto, sin embargo la columna cervical es mucho más flexible y no puede tolerar la presión del impacto sin sufrir una angulación significativa o sin compresión. La hiperflexión o hiperextensión del cuello produce angulación severa, que frecuentemente resulta en fractura o luxación vertebral. La compresión directa aplasta los cuerpos vertebrales. Cualquier angulación o compresión en línea puede resultar en una espina inestable, con repercusión sobre la médula espinal.

La flexión o hiperextensión puede también causar daño significativo en los tejidos blandos del cuello. Además de la estabilidad de la columna se debe reconocer el edema vascular y tisular del cuello, causando un proceso de tal magnitud que puede llegar a comprometer la vía aérea.

 El cerebro se encuentra bastante seguro dentro del cráneo, aunque conserva cierta capacidad de movimiento. Cuando se produce el impacto del cráneo, el cerebro continúa su movimiento hasta que la parte mas anterior del mismo choca y se comprime contra la parte interna del cráneo correspondiente al punto de impacto externo sobre el mismo. Este órgano comprimido esta sujeto a contusión, equimosis y edema. El lado opuesto del cerebro también se ha desplazado hacia adelante y, por lo tanto, puede sufrir desgarros a nivel de sus fijaciones tisulares y vasculares.Cuando se suscita este tipo de lesión, un minimo impacto puede causar ambas lesiones: compresión y desgarro en el mismo órgano.

Tórax: Mientras el cuerpo continúa rotando hacia adelante y hacia arriba, el tórax se impacta contra el volante o contra el tablero. Como consecuencia, la victima tendrá lesiones por compresión de la parte anterior del tronco que pueden consistir en fracturas costales, tórax fláccido anterior, contusión pulmonar y/o miocárdica; si la compresión es en la parte inferior del tórax se puede producir lesiones de órganos intraabdominales (hígado y bazo).

Una vez que la pared anterior se detiene, los órganos pueden continuar su movimiento hacia adelante en forma similar a como sucedió con el conductor cuando el vehículo se detuvo. Como consecuencia de ello puede producirse lesiones por desgarro de aorta o laceraciones de hígado.

El corazón y la aorta están relativamente fijos dentro del tórax, sin embargo cuando se produce el impacto del tórax contra el tablero o volante, el corazón y el segmento inicial de la aorta continúan su movimiento hacia adelante, pudiéndose producir desgarros de aorta en el punto donde ella se encuentra fuertemente adherida a la pared torácica posterior. Un desgarro aórtico puede producir la sección completa de la misma, o más comúnmente, puede producir lesiones parciales del vaso con la aparición de aneurismas o seudo aneurismas de aorta. Alrededor de un 2% de pacientes con desgarros de aorta sobreviven 3 semanas en caso de no ser tratados.

Los impactos frontales o laterales comúnmente provocan un fenómeno que se traduce en neumotórax, que se denomina “efecto de la bolsa de papel“. La víctima, ante la inminencia de la colisión por producirse, instintivamente efectúa una inspiración profunda y conserva el aire en sus pulmones. Al hacerlo cierra la glotis, impidiendo la salida del aire de los pulmones. Cuando el impacto ocurre, los pulmones estallan igual que una bolsa de papel llena de aire al ser comprimida.

Abdomen: Si es este el que impacta contra el volante, pueden ocurrir lesiones por compresión de los órganos huecos (con el estallido y vuelco del contenido de los mismos en la cavidad peritoneal), o lesión de vísceras macizas (hígado, riñón, bazo, páncreas), e incluso lesión de vértebras.

Cuando se provoca presión sobre el abdomen en sentido ántero-posterior, la presión intraabdominal se incrementa. Si el objeto responsable de la presión es suficientemente grande (volante), como para mantener la presión constante sobre la pared abdominal anterior, la única manera para disipar el incremento de presión es desplazando esta hacia arriba sobre el diafragma. Si la presión ejercida es grande puede provocar ruptura del diafragma y la producción de una hernia diafragmática, con la consiguiente repercusión respiratoria en caso de alcanzar cierto volumen.

Los riñones y el hígado son susceptibles de lesiones por desgarro como consecuencia del mecanismo de desaceleración brusca que se produce cuando el abdomen se impacta contra el volante y se detiene en forma abrupta. En el caso de los riñones, se pueden producir desgarros de los vasos renales, en la cercanía de su unión a la vena cava inferior y a la aorta. Estos grandes vasos están fuertemente adheridos a la pared abdominal posterior y a la columna vertebral, de tal manera que el movimiento contínuo hacia adelante de los riñones, pueden elongar los vasos renales hasta el grado de desgarrarlos en su punto de unión con la aorta y/o v. cava inferior.

Mientras el cuerpo continúa rotando hacia adelante y hacia arriba, el tórax impacta contra el volante o el tablero. Como consecuencia la victima tendrá lesiones en la parte anterior del tórax, las que pueden consistir en fracturas costales, tórax inestable anterior, contusión pulmonar o miocárdica o bien, si la compresión es en la porción inferior del tórax, lesión de las vísceras macizas abdominales altas (hígado y bazo).

Una vez que la pared anterior se detiene, los órganos pueden continuar sus movimientos hacia adelante de manera similar a lo sucedido con el conductor al detenerse el vehículo. Como consecuencia de ello pueden ocurrir lesiones por desgarro de aorta o laceraciones de hígado.

(Continuación de Artículo)

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