Las mochilas escolares y el dolor de espalda

La próxima semana los niños regresan a la escuela, uniformes nuevos, mochilas llenas de los nuevos libros y cuadernos para el ciclo escolar que comienza, ¿Sabías que los niños no deben cargar más del 10% de su peso corporal? Por ejemplo, un niño de primaria que pese 35 kilos no debería cargar más de 3,5-5 kilos. 

Según manifiesta el doctor Avelino Ferrero, presidente del SERMEF (Servicio de Rehabilitación del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid), “el problema no es la mochila sino el peso que lleva el niño en ella”. Este especialista explica que “el peso produce una gran tracción y presión sobre la musculatura y las articulaciones, debido a la sobrecarga de la mochila”.

¿Qué hay con las mochilas de rueditas? el especialista cree que tampoco es la solución más correcta dado que los niños tiran de ellas, produciendo así un aumento de la curva de atrás y provocando dolores de espalda. Lo ideal, según él, es que los niños no lleven más peso de lo recomendado

Los trastornos de postura se presentan en uno de cada cuatro alumnos de educación primaria, por lo que, es necesario que los niños reciban atención especializada antes de los 15 años, a través de ejercicios y aparatos ortopédicos en caso de sufrir alguna lesión.

Aunque también influyen otros factores en la aparición del dolor de espalda (falta de ejercicio físico, malos hábitos posturales, mobiliario inadecuado a la altura de los niños…) es evidente que el peso excesivo de las mochilas escolares puede ocasionar dolores de espalda

Aqui te dejamos unas recomendaciones para evitar el daño a la espalda de nuestros niños:

1. Usar mochilas con correas anchas y acolchadas, y con respaldo acolchado.
2. Usar mochilas con ajustes firmes, procurando mantener la bolsa a unos 5 cm arriba de su cintura.
3. Repartir el peso. Llevar siempre la mochila por las dos correas y jamás por una sólo, para no sobrecargar uno de los hombros.
4. Hacer ejercicio. Practicar algún deporte o ejercicios para fortalecer los músculos de la espalda.
5. Organizar la mochila poniendo los libros más pesados cerca y pegados a la espalda, y manteniendo cada cosa en su lugar.
6. Peso de arrastre. Optar por llevar mochilas con ruedas, evitando tirar de ellas al bajar o subir escalones.
7. Mantener la columna recta y no curvada, para llevar la mochila con ruedas.
8. Repartir el peso. En el caso de que haya mucho material, llevar parte del peso en las manos.
9. Limitar el peso del contenido y evitar transportar cargas inútiles. Si la mochila es muy pesada, el niño se ve obligado a arquear hacia delante la columna vertebral o a flexionar hacia delante la cabeza y el tronco para compensar el peso.
10. Utilizar las dos manos para coger la mochila, doblar las rodillas e inclinarse para levantarla.
11. Controla el tiempo. Evita que tu hijo transporte la mochila con mucho peso durante más de 15 minutos. En este sentido,la supervisión de los padres es esencial y más que necesaria. Y la colaboración de los profesores también.

 

 

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